Declive las funciones intelectuales y sensoriales con la edad

La experiencia cotidiana y los estudios de laboratorio nos sugieren que el envejecimiento generalmente viene asociado al declive en el recuerdo y en la capacidad de aprendizaje. Sin embargo, no todo es negativo ya que paralelamente a este declive senso-perceptivo y mental que conlleva la edad, las personas van ganando experiencia, conocimientos y sabiduría con los años.

De todos es conocido el declive de las funciones sensoriales de la audición y visión con la edad. Además, las funciones mentales de velocidad perceptiva, razonamiento, memoria, conocimiento, fluidez verbal y habilidad intelectual también disminuyen a un ritmo constante con la edad (Baltes y Lindenberg (1997). Esto no quiere decir que el nivel intelectual del que parte cada individuo no influya en el envejecimiento, ya que es un hecho constatado que las personas con mayores recursos intelectuales serán capaces de realizar con un nivel aceptable las tareas propias de la vida cotidiana e incluso tareas científicas de gran nivel.

En un estudio realizado por Park y colaboradores en 1996 en el que se registraron los resultados en cuatro medidas cognitivas (velocidad de procesamiento, recuerdo libre y señalado, memoria de trabajo y vocabulario) se observó que el descenso era lineal en todas ellas excepto en vocabulario. Además, hay otra habilidad mental que es resistente al paso del tiempo, la memoria implícita. En un estudio realizado por Park y Shaw en 1992 se observó que el recuerdo explícito de las personas mayores era peor que el de los jóvenes, sin embargo la memoria implícita fue similar. Los científicos que investigan el envejecimiento han propuesto cuatro mecanismos no excluyentes y complementarios que explicarían las diferencias que se producen en el procesamiento cognitivo con la edad:

  • La velocidad del procesamiento de información (Salthouse, 1996). Según esta teoría con el aumento de la edad se produce una disminución en la velocidad de procesamiento de información. Esto implicaría que ciertas operaciones que tienen que realizar en un tiempo determinado, no puedan ejecutarse, y además, el resultado del procesamiento previo no podría utilizarse debido a que ya no está disponible cuando se ha terminado ya el procesamiento anterior.
  • El funcionamiento de la memoria de trabajo (Baddeley e Hitch, 1986). La memoria de trabajo es la cantidad de recursos cognitivos disponibles para poder realizar en un momento determinado una tarea que implique la realización simultánea de tareas de procesamiento y almacenamiento de información. En este tipo de tareas observaron que las personas mayores tienen peores resultados que las jóvenes, es decir, tienen menor amplitud de memoria.
  • El funcionamiento de los órganos de los sentidos. La pérdida de sensibilidad visual y auditiva se consideran importantes porque pueden influir en el mal funcionamiento del resto de funciones cognitivas.
  • La función inhibitoria (Hasher y Zacks, 1988). Las personas mayores tiene mayor dificultad para centrar su atención en información relevante y para no dejarse distraer por otros estímulos no relevantes para la tarea que puedan estar presentes en la situación
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Acerca de elrobleosograndio

Psicología, Gerontología y Emprendimiento Social
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